Para dedicarse a esta profesión, primero debes generar cierta devoción a lo que quieres hacer. Sentir qué tanto estás dispuesto a sacrificarte por salir adelante como voice over.

Saber si quieres ser un BMW o un Ferrari o un Renault 4.

Si quieres ser un Ferrari, tendrás mayores exigencias. Eso se traduce en horas disponibles para sacar adelante tu negocio como empresario y  también recursos.

Se trata de ofrecer un producto mejor de lo que ya existe. De lo contrario puede que trabajes, pero muy posiblemente, seas un Renault 4, que cobra por debajo porque no se siente digno de cobrar lo que cobra el BMW o el Ferrari.

Ahora, para llegar ahí se construye poco a poco y, para eso, es importante una buena red de personas que te soporten. El compartir tu disposición a aprender es un buen primer paso, pero de verdad, debes saber que éste es un oficio exigente que demanda de total disponibilidad, compromiso y maestría.

Pide ayuda a tus conocidos y dedícate apasionadamente. No toques puertas sólo porque crees que puedes hacerlo. Ponte a prueba. Grábate una y mil veces y pide consejos de personas que sepan.

Uno primero no sabe que no sabe. Luego se da cuenta que no sabe, después aprende y sabe que sabe, pero no debe quedarse ahí, sino darse cuenta que finalmente nunca se acaba de aprender porque todo es dinámico y está cambiando constantemente.

Hacer locución es, hacer que el otro comparta contigo emociones reales, que nos unen. E ahí el verdadero grado de dificultad. Ser capaz de sentir lo que el otro sintió cuando creó la pieza, lo que la persona que pagó sintió cuando la compró, y traducir eso en emociones comunes a quienes se dirige la pieza. Emociones que conmuevan y convenzan desde la verdad en la interpretación. Por eso somos actores de voz, contadores de historias. Y ser creíbles es realmente una virtud más allá de la voz o incluso de la cadencia, el ritmo o la dicción (que también deben ser dominadas, obviamente).

No es imposible pero requiere de un alto grado de compromiso y capacitación.

No es sólo grabar, es saber manejar a los clientes, saberlos escuchar, saber qué hacer cuando uno no tiene idea de lo que le piden. Es orden, facturación, impuestos, consecución de clientes, mercadeo, fidelización, tarifas, postventa, saber cobrar, sensibilidad, compartir, escuchar, creatividad, arte, inspiración. Es realmente una maravillosa y demandante profesión donde el cliente quiere respuestas muy rápidas de excelente calidad, con equipos buenos y costosos.

Es saber cómo grabarse, cómo editarse, cómo suena mi propia voz y cuál es mi rango.

Es conocerse, saber qué tipo de formatos son más adecuados para mí. Cuál es mi nicho de mercado, qué tipo de locuciones me fluyen.

Conoce tu mercado, enfócate, toca puertas sólo cuando tengas un demo maravilloso que refleje tus verdaderos talentos. Paso a paso. Ve subiendo poco a poco y llegarás lejos.

¡La mejor de las suertes!